martes, 17 de agosto de 2010

Y así quedo la patá.

Hoy me coloque a pensar en los viejos tiempos cuando se era feliz con 100 pesos, enormemente dichoso si te regalaban un kinder sorpresa y un verdadero afortunado al buscar dentro de tu cajita feliz. Cuando no se prescindía de un computador, y bastaba con tener unos cartones, unas cajas de huevos e imaginación para estar conectados, cuando no eramos ni veganos, ni hiper protectores de la naturaleza, sino que tan solo admirabamos al profesor Rosa, cuando te quedabas despierto después de videoloco y eras un verdadero atrevido por ver los Simpsons, y apesar de que no entendías nada te cagabaí de la risa, tan solo porque era la novedad ver monos animados en la noche. Que bonitos tiempos aahh... Todo iba bien hasta que se empezaron a notar que venían cambios, de repente apareció la Britney moviendo el tambembé con sus ritmos pegotes y los "pokemons" comenzaron a alucinarnos con sus nuevos animalitos mutantes portátiles. Creímos que esto no sería trascendental, pero nunca, nunca, pensamos que la gente se empezaría a transformar en eso, que la Britney se pelaría, que aparecería el Diario de Eva y lo peor, que nunca más... pero nunca más darían monitos animados por las tardes...

viernes, 13 de agosto de 2010

En los avisos de utilidad pública ; ¿Que ondí mundo?

Esto lo escribo tan solo porque hoy tuve la mala experiencia de prender la tele, es muy cierto, se ve muchisímo más bonita apagada (o cuando están dando Tom y Jerry ) Porque las boludeces que se ven de canal en canal hacen que te den ganas de darle una aspirina a la pobre cajíta idiota.
Primero, Yingo que ya era la cagá por si solo, sufre de una perdida de identidad y delirios esquizofrénicos, que lo hacen ver a sus antepasados y convivir con ellos, después la Tonka que aparece gritando "amo el verano" yo igual, yo igual pero porfa que le pasen un calendario a la comadre, porque al menos en estos momentos yo saldría exclamando "Quiero un escaldasonooo" y eso no es todo, ahora les dio la manía por sacar lo más profundo del ser humano y cada cinco minutos aparecen viejas contando sus experiencias gástricas, ¿que onda hueón? no que eso era un secreto entre el papel higiénico y uno? El negrito buena onda del papel higiénico noble debe estarse revolcando en su lavadora.
Después de ver todas esas sandeces juntas, te quedaí pensando; " en mis tiempos..." tal y como lo decía mi querida abuelita, y eso en verdad no sé, si es bueno o preocupante, porqué "en mis tiempos", lo más promiscuo que podías ver en la tele por las tardes era a la Bulma en calzones mientras Goku buscaba las esferas del dragón ah.

lunes, 9 de agosto de 2010

Sí, existe.

La vida aveces puede patearte justo ahí, donde más te duele, incluso creo que lo hace por hobby, pero no tarda en volver a tomarte cariño, es ahí cuando ni siquiera lo advertimos, y las cosas buenas están frente a nuestras narices, para algunos ( los pánfilos, me incluyo) lo ideal sería que vinieran con un cartelito que dijera; "hola soy lo que esperabas después de tanto tiempo, al fin"
pero aún así, creo que me quedo con la parte más interesante y entretenida, irse asombrando ante lo inesperado, descubriendo, y sintiendo lo que sabes, es de verdad.

lunes, 2 de agosto de 2010

Esas cosas inadvertidas.

Aveces no lo vemos, aveces lo inadvertimos, lo dejamos pasar, tan solo prendemos la televisión y nos enfocamos en la programación de las seís de la tarde, nos escondemos de una de las cosas maravillosas que algo que se va alejando nos deja , nos ocultamos inconscientemente de los suaves y nostálgicos tonos rosas que disfrazan al cielo, eludimos la elegante y suntuosa pero a la vez simple bienvenida a las estrellas, a esa oscuridad incompleta que es capaz de mezclar el bien y el mal como si sus diferencias no valieran nada, con tan solo cerrar la cortina nos perdemos la instancia hermosa de ver como la tierra acaricia al sol y lo refugia mientras la luna se atavía para aparecer esplendorosa, silenciamos todos los días un show cuyos participantes no tienen página de fans en facebook o aparecen en avisos publicitarios, un espectáculo digno de un soundtrack de los dioses, nos perdemos un atardecer.

Los violines en las canciones me hacen escribir esto, los violines y mi ventana abierta.